A pesar de la invitación de John a su casa/taller seguimos camino prometiéndole que nos veríamos de ahí a dos lunes.
Grave error ya veréis.
Nos fuimos para el norte de Arizona emocionados por encontrar nuevos parques nacionales y naturaleza en su estado puro, el Grand Canyon, el Antelope Canyon, The Wave y no se qué más.
Manejamos por pueblos navajos y áridas carreteras de tierra que surcaban desiertos y minas.
El polvo de las rancheras que nos adelantaban nublaban por unos segundos la visibilidad y la luz del sol te iba abrasando cada vez más.
A tiempo llegamos al Navajo National Monument para ver un cañón con casas encaramadas a la piedra, dónde vivían los indios en otros tiempos, descubrimos que es un Hogan (casa de barro) y paseamos por la flora autóctona hasta ver el atardecer rodeados de mosquitos.



Casas escarpadas en la piedra
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| Hogan |

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| Atardecer |
Al día siguiente seguimos camino hacia el Monument Valley y cual fué nuestra desilusión al decirnos que nuestro ticket anual no se podía hacer servir en este parque. Una mujer apareció y nos dió 50 $ para pagar el parque y pagarnos un tanque de gasolina para poder seguir.
La señora de los tickets no lo podía creer y nosotros agradeciéndole mucho el gesto pagamos el ticket y se nos dió la oportunidad de ver tan lindo sitio.

Después de ver las vistas y el museo, Gypsy se puso a atar un poco mejor el tubo de escape, ya que lo teníamos medio suelto, para disponernos a entrar en el camino empolvado y un señor que le echó una mano nos aconsejó de no ir por los caminos del Monument valley pues son bien áridos.
Descontentos buscamos una solución pues ya que la señora nos brindó la oportunidad de entrar no queríamos irnos sin ver todo.
Paramos un par de coches que bajaban, hasta que una pareja francesa nos dijo que sí y fuimos con ellos.
Áridas tierras, repletas de plataformas montañosas, diferentes formas rocosas, caballos moteados y mucho polvo y viento. Un paisaje deslumbrante, inmenso, rojizo...
Disfrutamos como niños, el día fue nublado lo cual ayudó a soportar mejor el desierto, nos llovió algo incluso y por poco salimos volando cuando nos embistió el fuerte viento del desierto.
© Lulu von Boom. Todos los derechos reservados







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