"Antes de seguir camino para el sur nos deparaba una gran sorpresa. Un grupo de Tijuana iba a ir con Isaac, el otro hijo de doña Socorro, al oasis de la Misión Santa María. Se trata de un oasis en pleno desierto, con palmeras, pozas y agua corriendo. Era un lugar que no nos queríamos perder por nada del mundo, uno de nuestros sueños. Ya nos habíamos resignado a ir por el coste que suponía, pero Doña Socorro y el Chavas nos dijeron: "¿Quieren ir?" "¡Por supuesto!" "Pues ya saben irán apoyando a nuestro hijo Isaac" Isaac nos permitió ir y la familia nunca quiso que pagáramos un centavo. El día anterior preparó el coche junto a el Chavas y Gypsi. Al día siguiente temprano preparamos la comida y cargamos la pick up hasta arriba con las mochilas, congeladores, agua y tiendas de campaña. El grupo echó a caminar y nosotros fuimos a terminar de comprar algunos víveres, de dejar todo listo y salimos para el oasis. ...
Viajando por el mundo cambiando vidas