"Hoy me desperté pensando en León. Pensando en si sería capaz de cambiar su nombre y/o apellidos. Aunque suene estúpido para mí, la verdad es que sin nuestro apellido él de algún modo dejaría de ser oficialmente de la familia. Una amiga se crió con su madre y familia y nunca conoció a su padre por ello decidió renunciar a su apellido paterno y se puso su apellido materno doble. Si León pasa tantos años sin conocernos ni vernos, ¿ cabría esa posibilidad?... Sigue el día y olvido esa preocupación, inmersa un día más en disfrutar lo que el viaje me ofrece. Sigo leyendo el libro de Brújula para navegantes emocionales y sale el tema de la empatía. Los psicópatas no sienten empatía. Ellos analizan fácilmente lo que otros sienten, pero no son capaces de ponerse en la piel de los demás. En este caso la habilidad de reconocer los sentimientos de los demás sin sentir empatía les convierte en sujetos muy peligrosos, porque pueden manipula...