" Dejamos atrás las costas del Pacífico y nos adentramos en el desierto de baja California. Nos despedimos de La Lobera y de Guillermo, el tan amable señor que vela por ese pequeño rinconcito del mundo, cuida del lugar y vigila que por ejemplo gamberros no tiren piedras ni molesten a los lobos marinos. Ya ha advertido que antes llegaban muchos más a esa playa. La media de los seres humanos sólo quieren llegar a un lugar para ver como un circo o un teatro, mostrarle todo el explendor, vender "lo que sea" y encontrar un lugar de comidas y bebidas frías. Lo que no entienden es que la naturaleza no se antoja a sus peticiones sino que nosotros deberiamos venerarla y respetarla. Aceptarla tal cual es. La Lobera es la casa de los lobos marinos y como bien dice Guillermo, "acaso te gusta que alguien venga a tú casa y te tire piedras? Y te molesto tu intimidad?" "Ah pues no" responde el idiota. Pues así vamos que para Gypsi y pa...
Viajando por el mundo cambiando vidas