Nos despedimos de La Lobera y de Guillermo, el tan amable señor que vela por ese pequeño rinconcito del mundo, cuida del lugar y vigila que por ejemplo gamberros no tiren piedras ni molesten a los lobos marinos. Ya ha advertido que antes llegaban muchos más a esa playa.
La media de los seres humanos sólo quieren llegar a un lugar para ver como un circo o un teatro, mostrarle todo el explendor, vender "lo que sea" y encontrar un lugar de comidas y bebidas frías.
Lo que no entienden es que la naturaleza no se antoja a sus peticiones sino que nosotros deberiamos venerarla y respetarla. Aceptarla tal cual es.
La Lobera es la casa de los lobos marinos y como bien dice Guillermo, "acaso te gusta que alguien venga a tú casa y te tire piedras? Y te molesto tu intimidad?"
"Ah pues no" responde el idiota.
Pues así vamos que para Gypsi y para mí el camino de regreso fue en el doble de tiempo dado que decidimos ayudar a Guillermo y recogimos tantas latas de cerveza y basura que encontramos a nuestro paso. Llegó un momento en que yo ya no podía poner los pies en el suelo pues la basura rebosaba bajo mis pies.
Así llegamos a El Rosario, último pueblo antes de la ruta por el desierto.
Llenamos el tanque de gasolina, más los tanques de gasolina que llevamos de repuesto, tiramos toda la basura recolectada y cargamos agua y víveres.
Supermercados había dos y la fruta y verdura estaba en bastante mal estado por lo que nos conformamos con algunos tomates y pimientos y por desgracia algo de vegetales en lata.
Tomamos ruta para el desierto ya sí y al llevar unos 10 Minutos manejando encontramos este paisaje...
Más adelante fueron curvas y baches. Hasta llegar a nuestro paraíso, a ambos lados de la carretera piedras y bloques unidos entre cactus enormes, saguaros o cardones, esos cactus que se elevan hasta los 20 metros de altura y retienen agua en su interior, cirios, una especie únicas de aquí ....
Salimos de la carretera y nos adentramos en un camino empedrado dónde encontramos nuestro saguaro particular, bajo su cobijo estacionamos la combi y supimos que nada malo nos pasaría en tan bello lugar.
Atardeció bellamente y después de cenar nos pusimos contentísimos a escalar frente a la combi, Gypsi echando bonitas fotos de su musa y su combi con las estrellas de fondo.
Madrugamos para seguir escalando y pronto nos dimos cuenta que volviamos al intenso calor de los veranos en el desierto.
Eso dió pie a que nos fueramos para la localidad de Cataviña en busca de un árbol en dónde estacionar la combi.
Pensábamos preguntar por la poza de la Misión de Sta Maria, algo de información y comentar si podíamos usar la piscina de alguna manera.
Conocimos a Marcial el gerente del hotel y tuvimos una linda charla. Nos dejó usar la piscina en días sueltos a cambio de que tomáramos fotos del hotel para el Facebook del mismo.
La idea le salió al ver nuestras postales, le gustaron nuestras tomas y nos prestó un lugar en la boutique del hotel para presentarlas.
Aquel día tomamos un refrescante baño en la piscina, dónde estuvimos sólos y en la tarde fuimos para nuestro lugar entre las piedras. Dormimos temprano con las puertas abiertas debido al calor, abrazados observando las estrellas, pues para nosotros son muchas las lunas de miel.
Antes del amanecer nos pusimos a escalar.
![]() |
| Jarin |
El día volvió a pasar en la sombra, hablando con unos y con otros. Hasta que tomamos camino en la tarde hacia nuestro oasis."
©Lulu von Boom. Todos los derechos reservados







Increíble!
ResponderEliminar