En el autobús suena música electrónica, cierras los ojos y poco cuesta volver a imaginarte en una discoteca en Berlín. Que lejano queda todo aquello una vez que dejas todo atrás y tomas un avión de diez horas de viaje...
Como todos los inicios, y el nuestro no fue ninguna excepción, los nervios estaban a flor de piel y mil preguntas nos pasaban por la cabeza. Desde Madrid nos llegó la última información, y es que sin billete de regreso no nos dejarían ingresar en México; así que la madrugada del día ocho buscamos un billete de autobús de salida de México, asegurándonos así el pase y quedándonos más tranquilos.
Después de horas de vuelo eternas, entre pensamientos, comida envasada y paseos en cabina, de pronto apareció tierra!!Un poco después en medio del océano y cerca de la costa, una fila de olas bajas. ¡ Es el segundo arrecife de coral más grande del mundo!

Emocionados nos plantamos en Cancún, donde sin ningún problema ni preguntas nos sellaron el pasaporte por seis meses y con unas palabras bien amables nos dieron la bienvenida a México.
Luis y Fernanda nos estaban esperando en el aeropuerto, y con destreza montamos un buen puzzle para meter todo nuestro equipaje en un coche mas bién pequeñito. De allí directos a casa de su madre, Claudia, y su marido Fran, que nos acogieron cariñosamente. Nos dio tiempo justo a presentarnos, dejar el equipaje, y salir ya con ellos a una fiesta de cumpleaños, donde nos recibiron con los brazos abiertos, "chelita" y tacos mexicanos.
Luis y Fernanda nos estaban esperando en el aeropuerto, y con destreza montamos un buen puzzle para meter todo nuestro equipaje en un coche mas bién pequeñito. De allí directos a casa de su madre, Claudia, y su marido Fran, que nos acogieron cariñosamente. Nos dio tiempo justo a presentarnos, dejar el equipaje, y salir ya con ellos a una fiesta de cumpleaños, donde nos recibiron con los brazos abiertos, "chelita" y tacos mexicanos.
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Chef Luis
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Hace más de una semana que salimos de casa y todo se siente distinto. Parece que estemos en junio en vez de en enero, nos hablan el mismo idioma pero a veces nos cuesta entendernos, tomamos palabras y muletillas que los mexicanos usan, como nuestros y todo está tocado de un toque picante :-)
Hemos visitado Cancún de día y de noche, sus playas y sus 28 km de hoteles, cada uno mas grande y más lujoso que el otro, sus diferentes barrios del centro, con sus diferentes rutas en "camioneta", sus tacos, sus tequilas y "micheladas", y sus iguanas. Realmente es una ciudad con dos caras bien diferenciadas: La "Zona Hotelera" como un paseo en el que en un lado encuentras una enorme laguna con sus cocodrilos tomando el sol y en el otro las olas del Caribe rompiendo con fuerza en la playa, con sus hoteles y servicios americanos para que estos se sientan como en casa, dónde los turistas se divierten y gastan sus € y $, y la "Zona Centro", donde la gente Cancanosa vive y trabaja.
Exuberante y poderosa.
Exuberante y poderosa.
Por ello a isla Mujeres que nos dirigimos para ver, creer y cumplir el sueño de ella.
Una isla en el mar del caribe, con playas de cocos, un pueblo pintoresco y humilde, y acantilados. Como si de una postal se tratara, la recorrimos en moto y con mucha alegria. Llenando paredes pinturas y graffitis dedicados a las mujeres, en contra de la violencia de género. Pues bonita dedicación esta isla hacia Lulu y hacia tí mujer.
Respeto eso es lo que falta en cada lugar y en el paraíso también, plásticos en las playas, animales marinos encerrados, molestados y pescados,
¿ Diversión o crueldad?
Último destino en Quintana Roo, isla Holbox, pequeña y natural, calificada como ecológica. Con muchas ganas fuimos. Por fin un sitio en México donde se recicla, donde te dan de cenar si traes una botella repleta de cigarrillos y donde no hay asfalto.
Encontramos playas casi vírgenes, solo casi pues en la mañana las creímos vírgenes y al mediodía aparecieron los humanos rompiendo el silencio y la sintonía con la naturaleza.
En la mañana observamos aves, como el pelícano, "las cucarachas de mar" cangrejos con cascarón y algunos peces. La arena se fusionaba con las conchas al igual que los árboles con el mar o la tierra con el agua, todo en perfecta sintonía. Playas kilométricas vimos donde andabas y no cubría.
Así fue como empezó nuestro viaje, nuestro sueño. Después de más de una semana en la región de Quintana Roo, decidimos ya movernos y proseguir, mirar adelante y seguir con nuestra ruta.






















Unas fotos guapisimas.
ResponderEliminarQue envidia mas sana me dais y ademas se hos ve muy felices.
Seguir así amores mios.
Gracias por vuestras excelentes explicaciones ,con ellas nos ayudais a imaginarnos ese lugar.
Mi Lulu.... ya sabes que te quiero y aquí te espero!!! Besotes, seguid disfrutando de vuestro hermoso viaje
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