Vamos haciendo camino al norte, cruzamos Texas sudando, con los pelos alborotados y la combi asegurada.
Sí en Estados Unidos es obligatorio un seguro de coche y no queríamos tener más problemas por lo que preguntando nos fuimos a un ciber café e intentamos hacernos con uno, fue en vano, el número de chasis de la Mariquilla no pasaba.
Pues fuimos a una sucursal de seguros y después de un par de horas al momento de pagar nos dijeron lo mismo que el número de chasis no pasaba, no nos podían ayudar, nos comentaron que probablemente la Mariquilla fuera Canadiense y más antigua.
Sí nos quedamos con cara de pasmados y empezamos a buscar una solución, contactando a clubes de Volkswagen, viajeros, etc
Para colmo de males ya no sabíamos que más podía fallar en las últimas 24 horas, asique nos fuimos al supermercado con la idea de llenar al menos la barriga. Esa la llenamos pero nuestro bolsillo se vació, el dólar se nota y lo único barato en este país parece que es la comida preparada, envasada, sí envuelta en plástico o proveniente de alguna multinacional agrícola.
Volvimos a echar de menos México con sus mercados donde podíamos conseguir fruta y verdura bien barata y sus tiendas a granel.
Así volvimos a la Combi con menos presupuesto y deseando que el día se acabara y en eso que un chico muy amable y contento de conocernos se acercó a nosotros le echó un par de fotos a la Mariquilla y nos compró dos postales recuperando así casi todo el dinero de la compra.
Acabamos el día de mejor humor, gracias a este ángel que nos apareció, a la orilla de un río.
Al día siguiente mejoró nuestra suerte y en otra aseguradora pudieron hacernos un seguro, nos hicieron una foto con la Mariquilla y nos regalaron un montón de cosas de oficina.
Así emprendimos camino hacia Nuevo México, carreteras rectas he interminables y un paisaje desolador, con pozos de petróleo y chimeneas de fuego. Una llanura desértica y terrible.
En medio de esto encontramos algún que otro pueblo con hombres grandotes y vestidos con botas robustas que salían del duro trabajo y de nuevo como en México muchas rancheras con monstruosos motores.
Dios cuida de ti en el desierto. Oseas 13:5 La Biblia
© Lulu von Boom. Todos los derechos reservados





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