"Tras dejar atrás la montaña más alta de la "baja" nos dirigimos hacia el sur, hacia San Quintín y allí nos marcó César. Quería saber cómo estábamos nosotros y como estaba nuestra familia.
Justo un minuto antes al móvil de Gypsi le llegó un sms con noticias, ponía, "atentado terrorista en Barcelona."
Nos quedamos aterrados y decidimos que debíamos encontrar WiFi en algún sitio para contactar a nuestras familias y amigos.
César preguntó por nosotros y por nuestras familias, hablamos un rato sobre nuestros días sin él y otras cosas.
Llegamos aconsejados por él a Molino Viejo y ahí una simpática recepcionista nos prestó el wifi del hotel y el párking.
Todos los que conocemos estaban bien, igualmente nos dejó sin palabras el grave incidente pues ya empieza a ser costumbre en Europa este tipo de accidentes.
Algo no va bien y no es la combi pensamos una vez más.
Con tanto hablar se hizo tarde y preguntamos si podíamos quedarnos a dormir en el estacionamiento del hotel. La recepción había cambiado pero igualmente esta vez un chico nos dijo amablemente que no había ningún problema.
Agradecidos con su bondad hacia nosotros le regalamos una postal.
| Welcome to Garcia's! |
Así fue que vimos el atardecer desde ese lugar, que se encuentra en una bahía , soplaba el viento fuertemente pero no impidió que gozaramos de una bonita puesta de sol, de una cerveza y el contacto de nuestros amigos y familiares al otro lado del mundo. Efectivamente la conexión a Internet nos llegaba hasta ahí pues el hotel se encuentra justo en la misma bahía.
A la mañana siguiente nos despertamos realmente relajados como empieza a ser otra vez costumbre en nuestro pequeño hogar y tranquilamente nos dirigimos hacia La Lobera.
De camino hacia allí reparamos que había varios caminos de tierra que te llevaban a la playa y aventureros cómo somos nos decidimos por uno de ellos.
Llegamos a una playa desértica, donde advertía que había dos ejemplares en extinción, el conejo negro y la víbora de cascabel, que por favor se les respetaran. Había contenedores de basura incluso y carteles de "respeten la playa, no tiren basura, etc"
Una playa que da a un lugar austeramente desértico y arenoso. Sólo hay un motivo parece por el que el ser humano acostumbrado a explotar a la naturaleza, llega allí y es para recolectar unas piedras de mar.
Así pasamos el día solos disfrutando de esa soledad, esa austeridad y silencio, sólo el mar se escuchaba.
Al día siguiente me despertaron unas voces humanas, me sobresalté y los observé de lejos, eran los que como os he dicho recolectan esas piedras.
Después salí a correr, algo incómoda ante la mirada atónita de algunos de los trabajadores. Mi sueño de salir a correr en una playa desierta se vio truncado. Corrí rápido y decidí tirarme al agua helada.
Conforme entraba decidí no pensar para no echarme atrás, entraba pero no se hacía hondo, como suele ser por aquí, hasta que una ola llegó y decidí zambullirme de golpe. Hasta agua tragé por la excitación yo creo.
Empapada y satisfecha regresé a la combi a despertar a Gypsi.
Desayunamos y tomamos camino de nuevo hacia La Lobera, resulta que estaba bien cerca de dónde veníamos!!
Un camino de tierra, baches, subidas y bajadas nos esperaba.
Rancheras y 4x4 se cruzaban con La Mariquilla y esta bien chula pasaba los obstáculos.
Tras unos 15 - 20 minutos llegamos al mar de nuevo. Ahí encontramos a La Lobera, como aquí le llaman pues ahí viven lobos marinos. Se trata de un cráter que se fue formando por la erosión de miles de años y ahi abajo se encuentra una playa a donde llegan los leones marinos.
Pudimos verlos nadar, jugar y descansar en la playa. Nosotros desde arriba y ellos que sabían que estábamos ahí nos miraban a veces. Al atardecer mis ojos se cruzaron con los de un león marino y sentí algo muy especial.
Decidimos quedarnos todo el día tranquilos en aquel bello lugar el cual descubrimos más dando paseos por la orilla rocosa del sitio. Formaciones rocosas se sumergían en las aguas del mar Pacífico, hasta un poquito escalamos en estas paredes arenosas. El desierto se fundía con el gigante del océano.
Gente que pasó a ver el sitio nos compró postales, se cortó el cabello o nos regaló cerveza o mangos. Conversamos con unos y con otros.
Pero algo cambió aquel día y es que ya no era hablar de donde íbamos o habíamos visto si no que cuando decíamos de donde veniamos sus caras cambiaban y decían "ah dónde a habido el atentado." Un señor de Sinaloa, donde segun dicen es un lugar peligroso por los del cárter sintió más compasión por nosotros de lo que queríamos creer. "Si nos han dicho que es un lugar muy bello Sinaloa pero peligroso por si nos asaltan" "Bueno en cualquier lugar está peligroso todo parece, fijese en Europa cuantos atentados van ya, creyéndose tan segura"
La Lobera está protegida y a resguardo de Don Guillermo, él se ocupa de preservar el lugar, mantenerlo limpio y evita que los leones marinos sean molestados por los turistas que vienen. Por favor respeten el lugar, el cual es hábitat natural de esta bella especie, llévense la basura que traen y guarden silencio para admirar los animales, a nadie le gusta que le observen en su casa ¿verdad?
Gracias Don Guillermo por su labor.
Pequeño video de La Lobera:
©Lulu von Boom. Todos los derechos reservados










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