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| Atardeceres en San Mateo del Mar |
" Estábamos desayunando y sentí la boca anestesiada. La bebida se me escapaba de la boca sin yo poder remediarlo.
Salimos a seguir trabajando en San Mateo del Mar. El techo de la familia fue terminado y continuamos nuestra labor entregando los hornos, entregando juguetes a los niños y cosas de primera necesidad a los adultos.
Mi cara iba durmiéndose cada vez más hasta llegar al punto en que toda la parte izquierda estaba inerte. Me dolía la cabeza y la cara y no entendía el porqué.
A las siete de la tarde acudimos al único médico del pueblo. Una familia de médicos y universitarios en un pueblo dónde muchos no saben ni leer.
Nos abrió la señora de la casa y entramos. La casa tenía sus paredes pero todos los suelos estaban levantados, las escaleras y techos tenían grietas y los árboles del patio interior estaban de lado, los estragos del terremoto eran bien visibles. La señora me llevó a la parte de arriba de la casa dónde toda la familia se intentaba acomodar en un par de camas y una tienda de campaña dónde dormían los niños. Despertó a su marido y me hizo pasar. Me ví un momento fuera de lugar pero en seguida me sentí bien agradecida.
Recordando a mi madre que siempre tiene la casa ordenada y limpia, las camas echas y las horas de visita agendadas, aquella familia me estaba abriendo la puerta de su casa en la noche, despertando al anciano médico para que me diera un diagnóstico y no sentía ninguna vergüenza por mostrarme lo poco que quedaba de pie de su hogar.
Me senté junto al señor y le expliqué mis dolores lo mejor que pude ya que él dada su edad avanzada ya no conseguía ver.
Me dijo que tenía y lo que debía de tomar. El resto del rato hablamos de viajes, lugares, de la vida y mil cosas más. "
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| Amaneceres en San Mateo del Mar |
"Llevamos bastantes días malos, días de enfado, desesperación... Mi parálisis facial va menguando pero sigo sin poder sonreír como antes, sigo con dolores cada día.
La combi me llevó al médico pero ya no nos dejo seguir más. Por ello tocó una gran reparación en Salina Cruz una ciudad aledaña a San Mateo y tuvimos que quedarnos por días allí, durmiendo en el mugroso taller mecánico.
Jaume trabajó día y noche a contra reloj porque nuestro Visado venció en aquel momento y yo pasaba mis dolores medio tumbada en la combi a motor abierto.
Finalmente fue reparada, el motor quedó limpio y como nuevo pero el motor de arranque ahora falla y sólo con un puente conseguimos encenderla, no salimos de una para entrar en otra.
Mundo hoy tampoco ha sido su día, con sus pulgas de San Mateo hemos ido al veterinario para desparasitarlo, no puede subir a la cama por ello pero eso él no lo entiende, porqué cuando sí y cuando no, por lo que hoy se ha subido cuando no estábamos y a hecho algo de pipí en el saco de dormir. Luego por la noche ha salido corriendo detrás de un perro negro y no hacía amagos de regresarse. Todos somos uno y como yo no estoy bien, Mundo tampoco, ni la combi, ni Jaume tampoco.
De vuelta tenemos las cucarachas que vienen con nosotros desde Guadalajara, las fumigamos, limpio cada esquina de nuestra casa rodante y vuelven a aparecer en unos días.
Todo apesta ahora mismo, ni uno se siente cómodo en la casa que ha creado y vivido desde hace un año.
Esto es una prueba grande para nosotros, superarla nuestra meta.
Cómo familia tenemos que mantenernos unidos y cuidar de los demás. Eliminar lo que nos hace daño, lo que nos molesta y seguir adelante con ganas.
Pero, ¿ cómo te escondes de tu propio rostro? ¿ De los dolores continuos en tu piel? ¿ Cómo escapas de tu propia casa infestada?
¿ Cómo aguantas esos picores por toda la piel de pensar que te suben las alimañas?
Al fin y al cabo, ¿ cómo superas el miedo?
Ese miedo que siempre se mete dentro de nosotros.
Ya no tenemos miedo a dormir en la calle, o a quedarnos tirados sin poder arrancar en los confines de la tierra pero tenemos miedo de que se agote el poco dinero que nos queda, tenemos miedo de perder a Mundo por la noche porque en un berrinche de adolescente sale corriendo detrás de un perro callejero, tenemos miedo de que nuestra casa se nos caiga encima de descontrol, miedo de desalentarnos, de ya no tener ganas de seguir... Ese es el mayor miedo el de querer dejarlo estar, el del fracaso.
Quisiera despertar mañana viendo sonreír a mi marido, con olor a Jazmin de un árbol aledaño y siendo lamida por mi perro.
Por suerte va a ser así, eso es lo único que tenemos para no abandonar ahora mismo. "
Por suerte va a ser así, eso es lo único que tenemos para no abandonar ahora mismo. "
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| ¡Este es nuestro sueño, allá vamos! |
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