Llegar a San Mateo del Mar el día de nuestro primer aniversario del viaje. Poco antes de llegar allí a visitar a Federico de @combiajando continuaron los fallos en nuestra casa rodante y nos dejó tirados junto a una parada de mototaxis en plena comunidad indígena. Son indígenas, hablan su idioma, las mujeres visten atuendos típicos de ellos, faldas largas de colores llamativos y blusas de algodón bordadas, nos miran y nos sonríen. Alguno a hablado con nosotros en español sintiendo curiosidad e intentando descifrar de dónde venimos.
A la vista de todos limpiamos el carburador nosotros y trabajamos en la mecánica hasta la noche.
Entre tanto varias mujeres, solas o con hijos han hablado con nosotros también muy simpáticas, no cabe decir lo mismo de varios hombres borrachos que han pasado.
Fue entonces, cuando Fede apareció y otros más, que nos salvaron de pasar la noche varados en tierras de nadie.
La Mariquilla debía ser reparada de una vez pero no quisimos creerlo.
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| Mundo descansando en la azotea |
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| 365 días de aventura |
" El viento mueve la combi y te hiciera parecer que estás en un barco. Relajados amanece en San Mateo del mar y hoy no pasó ningún borracho trasnochador.
Conforme pasan los días vamos aprendiendo más de esta cultura.
Federico y otros han estado aquí por unos meses ayudando a esta gente a reconstruir sus hogares tras el terremoto ocurrido unos meses antes. Todo financiado por donaciones que vienen de muchos lugares, instituciones y personas anónimas.
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| Escombros |
Decidimos quedarnos y ayudar en lo que se ofreciera. Eso nos ha llevado a convivir mucho con ellos, con los ikoots. Hemos estado unos días en casa de una familia de ikoots construyendo un techo. Muchas horas de trabajo que se compensaban con la rica comida de la señora de la casa.
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| La casa de los Ikoots |
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| Comida de mediodía en casa de familia Ikoot |
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| Regalo a niña Ikoot |
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| Felices con el resultado |
Ellos no suelen comer carne más que en ocasiones especiales y su base para todo son las tortillas y los totopos, para cocinarlo tienen sus pous, hornos construidos dentro del suelo. Los cuales se rompieron en muchos hogares durante el terremoto, con las donaciones la Brigada 19 se puso manos a la obra para reconstruirlos.
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| Federico tiene un propósito |
En eso consistió uno de nuestros trabajos, llegaron 28 hornos y nos pusimos a repartidlos a las familias.
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| Mujeres y sus pous |
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| Hornos quebrados tras el terremoto |
En esos días aprendimos sobre cómo se hacen hamacas de palma, el trabajo de un señor de 90 años, o como las mujeres son las que cocinan, cuidan de los niños, hacen la compra, venden lo que cocinan o venden en el mercado, se manchan las manos de lodo o cemento para construir su horno derruido.
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| Mujer tejiendo |
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| Tejido típico |
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| Señora cocinando |
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| Las hamacas terminadas |
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| Explicando la técnica de la hamaca de palma |
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| Señora en el mercado vendiendo ramos en domingo |
Una sociedad altamente machista, dónde un alto porcentaje de hombres es alcohólico y drogadicto, agresivos y con problemas psicológicos y las mujeres son las que sacan todo adelante con sus faldas raídas por arrodillarse a trabajar.
Las mujeres nos invitaron a comer, a tomar un refresco o a merendar. El rechazarlo era una ofensa, lo entendíamos, nosotros nunca negaríamos una comida sabemos el valor que tiene. ¡ Con ello llegamos un día a comer cinco veces, pero a gusto!
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| ¡ Los niños también ayudan! |
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| En una mototaxi |
La gente de aquí habla el Huave un idioma sólo hablado por las 17000 personas que viven en San Mateo del Mar y unos cuantos municipios aledaños.
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| Teléfono en una casa |
Es fascinante observar que siempre hacen vida fuera, conviven con la naturaleza, de la cual consiguen agua en unos pozos que construyen en su casa. Efectivamente se encuentra agua a menos de 2 metros de profundidad, toda la zona está formada por lagunas, humedales, el mar muerto a un lado y al otro lado el océano abierto. Eso produce a su vez inundaciones a menudo y los que viven justo al agua les llaman los podridos .
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| Los niños Ikoot |
También se abastecen mucho de frutos de árboles que tienen en su casa, sus animales, cabras, gallinas, cerdos y ocas en su mayoría se alimentan del pasto de la zona y solo los perros se les ve malvivir deambulando por las calles con sarna y pulgas en busca de algo que ponerse en la boca.
Suelen cocinar con leña de palma e irse a dormir cuando anochece. Pero como en tantos lugares antes visitados observamos el poco respeto que tienen a una naturaleza que se come sus casas de troncos y palma. Las calles están llenas de basura y no disponen de un servicio de recogida dado que no tienen gobierno. Eso produce la situación de que la basura se quema, se entierra o se tira al mar. Ninguna de las tres opciones evita la contaminación y la suciedad palpable en calles y en las mismas casas dónde viven descalzos pisando basura y arena."
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