En el autobús suena música electrónica, cierras los ojos y poco cuesta volver a imaginarte en una discoteca en Berlín. Que lejano queda todo aquello una vez que dejas todo atrás y tomas un avión de diez horas de viaje... Como todos los inicios, y el nuestro no fue ninguna excepción, los nervios estaban a flor de piel y mil preguntas nos pasaban por la cabeza. Desde Madrid nos llegó la última información, y es que sin billete de regreso no nos dejarían ingresar en México; así que la madrugada del día ocho buscamos un billete de autobús de salida de México, asegurándonos así el pase y quedándonos más tranquilos. Después de horas de vuelo eternas, entre pensamientos, comida envasada y paseos en cabina, de pronto apareció tierra!! Un poco después en medio del océano y cerca de la costa, una fila de olas bajas. ¡ Es el segundo arrecife de coral más grande del mundo! ...
Viajando por el mundo cambiando vidas